martes, 17 de marzo de 2009

No me pregunten por qué

Soy de esos que rara vez expresan lo que sienten, sea con palabras, gestos o mediante la escritura. No me pregunten por qué. Pero esta vez tuve y tengo (no sé si las tendré) ganas de hacerlo, por más estúpido que parezco el sentimiento que a estas horas de la madrugada afloró en mí.
Paseando por internet, fotologs, facebooks y blogs descubrí algo en mí que nunca ante me había animado a profundizar. Y todo nació gracias a la lectura de Días deber (de mi colega y potencial amigo Bernardo Rolón). Al terminar la lectura, también cultivada con el blog de Aneris (Sirena al revés, jé, qué loco) Casassus y Clara Mente (de Clara, evidentemente), algo ocurrió, me dije: "¿Por qué no me hago un blog?". Pero rápidamente una voz en mi cabeza respondió: "Tuviste uno, infelí!". Y era cierto nomás. ¿El nombre? Ni puta idea. Y a esto voy. A mí, como a muchos seguramente, surgen ganas enormes de hacer o tener algo. La vida comienza a girar caprichosamente en torno a eso.
Desde muy chico me pasa. Quería algo y removía cielo y tierra para obtenerlo. Lo peor es que lo conseguía, todo absoluta y desgraciadamente todo.
Minutos o insignificantes usos después, la cosa en cuestión quedaba en el olvido. Como mi blog, que se llamaba..."bueh", en fin. Lo cierto es que escribí una estupidez en el susodicho y nunca más. No me pregunten por qué, de hecho quizás estas líneas sean para encontra la respuesta a eso.
Lo mismo me pasó con el fotolog: "Cinco fotos y a la mierda"...
¿Cuál es el problema? Soy periodista, escribo y me gusta hacerlo. Lo hago, pero sobre cosas que poco tienen que ver conmigo, con lo que a mí me pasa. A su vez, soy de esos que rara vez manifiesta sus sensaciones, sentimientos y/o pensamientos. Entonces ¿qué mejor que tener un lugar donde escribir y a la vez ser leído? No para que te conozcan, sino para descargar eso que te pasa de alguna manera. O en definitiva para contar una historia, ya sea propia, ajena o inventada. Lo mismo dá.
No sé si soy bueno escribiendo o narrando historias. Realmente, ni idea. Pero escribo mucho, aunque a la vieja usanza: papel y lápiz. Eso sí lo hago seguido, no lo abandono. En el eterno viaje hacia Santa Clara en el 221 o esas noches de insomnio, despliego algún cuadernito, pelo la lapicera y las cosas fluyen. Algunas son una real cagada, otras dan ganas de leerlas una y otra vez, y las mejores (espero) son aquellas que nunca repase tras terminarlas. Por lo general son esas que no son premeditadas o que salen directo del corazón. Tan lindas como esporádicas. Por eso es que no escribo en un blog, es todo muy premeditado y no me sale nada de adentro frente a una fría máquina...
¿De qué escribí? Uff, de todo. Y cada retaso de papel con metafora o cuento corto está solemnemente guardado en una caja de zapatillas. Alguien alguna vez me dijo: "¿Por qué no las pones todas esas hojas sueltas en un blog o algo por el estilo?". Hice un silencio. No porque evaluara la respuesta, sino por piedad. Para no herir algún sentimiento; porque sólo un pelotudo me puede hacer esa pregunta sabiendo que lo que no tolero es lo ceremonioso de sentarse en una computadora a escribir algo premeditado. O lo que es peor, trascribir textos que quizás nadie lea.
Cuanto más me explayo, más me confundo. No sé de donde salieron las ganas de publicar esto, pero acá está y me gustó. No me pregunten por qué.
Tal vez esto de escribir tenga continuidad o en minutos comience mi blog, lo dudo. Si no lo hago y la segunda parte o historia no aparece, seguiré con ese mal de la inconstancia, la perdida de entusiasmo y la pregunta sin respuesta. Esa en la que la intención y el deseo se contraponen con la constancia, con la obligación y ceremonia de sentarse a escribir. Tal vez este sea un primer paso, pero no lo sé...pueden pasar horas, días o meses sin que vuelve a escribir sobre algo o alguien y publicarlo en internet. Y tal vez estas ganas queden tiradas, allá, en aquel lugar lejano donde habita el olvido.
Ya voy a volver a escribir, no sé donde ni cuando. Ojalá sea pronto, lo que es seguro que será cuando yo quiera y no por la necesidad de actualizar el blog.
Ojo! no tengo nada contra los blogs y sus creadores y/o interpretes. Al contrario, admiró esa constancia y esas ganas de sentarse en un lugar y momento determinado. Yo no pude y no sé si podré. Prefiero papel y lápiz...me cuesta, no sé...no me pregunten por qué...no lo sé

No hay comentarios:

Publicar un comentario